Se acabó

Con tres sellos de tinta azul y una mirada compadecente de la mujer que los ha puesto, se acabó. Es oficial: en Barcelona y el resto del país ya no tengo permiso de trabajar, o abrir una cuenta bancaria, o comprar un piso, o hacer cualquier otra cosa que no sea de turistas.

En mi copia del formulario veo que está marcado el ‘Baja por cese’. Detrás de ‘especificar la causa’ pone: regresa a país natal.

Fuera saco el paraguas. Llueve, lo cual es muy apropiado en este momento. Leo las palabras en el letrero del edificio: oficina de extranjeros. Pues eso: que soy extranjera. Ahora que he cedido el NIE, lo soy más que nunca. Es sólo un papel verde, ya lo sé, pero después de diez años en esta ciudad me siento, por primera vez, extremadamente fuera de lugar.

Creerás que soy tonta, pero tanto como llueve en la calle, llueve dentro de mi.